Tras mis ejercicios de
calentamiento he iniciado el recorrido bastante ligero hasta el final. De
vuelta no me ha hecho falta sujetarme en la farola ni sentarme en ninguno de
los tres bancos, a la altura de la farmacia me he tropezado al ver a mi padre dentro,
tras las curas de las rascadas hemos hecho el recorrido hasta el final.
Lastima de la caída porque
hoy hubiera sido uno de los mejores días hasta ahora.
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